La Conversión de Una Monja Católica:  Mi Retorno a Cristo

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Amy Bentley

Conociendo a Cristo ha sido para mí un viraje, para mejor decir, ya que desde niña se me enseñó la verdad.  Esto fue el ejemplo y la influencia de mi querida madre que, eventualmente, me trajo a la comunión que tengo con Dios hoy.  Ella se encargó que nuestra familia frecuentara a la iglesia con regularidad, donde aprendí la Palabra de Dios.  Estoy muy agradecida, por cada dí que pasé en la casa con ella cuando el asma bronquial me privó de ir a la escuela.  Yo estaba aún muy pequeña cuando mimadre fue diagnosticada con la enfermedad de Huntington.  a pesar de haberse ubicado en un hogar de cuido, su entusiasmo y guianza fue siempre consistente hasta el final.  A pesar de las dificultades, esos tiempos fueron añorados según pasaban los años.

Uniéndome al Catolicismo y el Convento

Cuando mis familiares fuera del estado se ofrecieron a cuidarme, yo dejé a California, por el medioeste.  Fue durante mi tercer año de escuela superior, a la edad de diez y seis años, que me convertí al catolicismo romano.  En el convento me prometieron llevar el Evangelio de Cristo Jesús a otros, una vida espiritual, una exelente educación, amor de hermano y un hogar para siempre.  Luego, después de la graduación yo comencé a ser una hermana Franciscana, donde serví a la iglesia Católica Romana por veinticuatro años.  Yo apliqué pra periódos intensos de entrenamiento en deditación, oración, el Evangelio, votos de castidad y trabajos físicos exagerados.  En adición a las asignaturas del colegio, estudié los sacramentos de la iglesia, los mandamientos de Dios y la Iglesia, la necesidad de penitencias, y otros aspectos de la vida espritual.  La Biblia se usaba para enseñar los valores de una vida virtuosa; pero no era enseñada completamente ni era considerada ser la autoridad suprema.  Se requería la lectura religiosa que centralizaba nuestro desposamiento entre la Iglesia y Cristo; reglas y costumbres de la comunidad, la vida de los santos y votos.  Debido a mi educación, con frecuencia usaba la Biblia.

Observaciones

No mucho tiempo después de haber enseñado en la escuela mi énfasis se limitó a: “La Iglesia dice lo opuesto a lo que la Biblia dice”.  A menudo cuando los estudiantes y los padres questionan interpretaciones de las Escrituras, pruebas para los sacramentos, origen de las oraciones, misas; rosarios, etc; en vez de tener confianza firme en las enseñanzas del catolicismo Romano, yo me encuentro pensando que sus preguntas eran algo valiosas.  Yo creo y trato de practicar lo que dice II Corintios 4:2, “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios”.

Las lecciones del catecismo contienen referencias para consultar la Biblia; pero había muy pocas Biblias disponibles.  Cuando era posible yo usaba el dinero disponible para las Biblias de los estudiantes y también motivaba a los estudiantes a pedirlas como regalo.

Mientras practicaba la “obediencia” en el convento, yo tenía dos males en la espalda.  El resultado fue un dolor sévero cuando me sentaba, paraba o acostaba.  Había muy poco bienestar aún con tracción o las abrazaderas en la espalda las cuales usé por siete años.  Sí, el cuidado propio de un buen cirujano pudo haber sido la gran diferencia, pero pedir los servicios médicos estaba considerado no virutoso, una forma para conseguir la atención.  Por cieto estábamos conciente que las cuentas del médico por lo regular eran muy caras.  Esas que reclamaban la atención médica estaban expuestas a hacer castigadas y corregidas delante de los demás.  (Esto fue difícil para yo entenderlo porque la iglesia enseñaba que era un pecado despreocuparse del cuidado del cuerpo).

A tiempo yo me dí cuenta de la poca paz interna que tenían las hermanas, y lo falto que estábamos del amor cristiano.  Era muy común estar desanimada, y pensar negativamente.  Fue mucho tiempo que gasté pretendiendo un trabajo y tratando de controlar los pensamientos.  Otros conventos no eran diferentes.  Mientras estuve fuera de mi comunidad para los estudios de laboratios, tuve la oportunidad de observar hermanas de otras ordenes religiosas.  Estrés, practicas negativas, votos era todo “en las reglas del libro”.  Aquellos que hacían algún esfuerzo para corregir los errores eran castigadas y la vida se les hacía más difícil.

Votos

A tiempo yo hice un estudio sobre la formación de los fundamentos religiosos y votos en la Iglesia.  Fue una sorpresa aprendier que muchos de los profesores de religión, actualmente enseñaron que los votos no estaban entrelazados con Dios, porque eran hechos por el hombre.  A roma se le permite revocar, pero muy pocas saben de estas cosas.  El pfermiso para dejar la orden requiere una carta formal pidiéndole a la “madre superiora” y el “Santo Padre” en Roma dando tres razones, pero frecuentemente la contestación es no o condicional.

De tiempo en tiempo nosotros eramos avisadas acerca del peligro que era vivir en el pecado mortal si dejaramos de estar allí.  Sin embargo, muchas hermanas recibieron dispensaciones.  Otras que querían irse no pudieron.  Ellas o no tenían donde ir o les faltaba provisión.  Otras estaban muy enfermas para hacer un cambio tan drástico.

Contradicciones

Parece que las que estaban en la administración se gloriaban en la autoridad tiránica, trabajos no escriturales y contradicciones.  Ellas le añadían y le quitaban a la Palabra de Dios impresionándonos con la importancia de los votos como los define el hombre.  Mientras ellos nos obligaban a la “santidad” a nosotras con las buenas obras, ellas fallaban en enseñar versos como, Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

Nuestros líderes de la iglesia nos enseñaron un sacrificio diario, pero de acuerdo a Hebreos 10:10 nosotros somos santificados a través de la ofrenda de Jesús “Uno para todos”.  Nunca se me ocurrió questionar como la “verdadera Iglesia” estaba llena de líderes que esneñaban que el sacrificio del Calvario era incompleto.

Fueron muchos los años antes de yo percatarme que la historia realmente enseña que la Iglesia Católica Romana niega el uso de la Biblia mientras enseña que “la Iglesia” es infalible.  Esto no fue hasta el Segundo Concilio del Vaticano, que muchos católicos, incluyendo sacerdotes y monjas, comenzaron a estudiar las Escrituras.

Yo me sostuve firmemente a mis creencias religiosas, mientras que muchas hermanas, hermanos y sacerdotes se fueron; pero mis ojos se abrieron eventualmente.  Yo ví mi Iglesia:

  • Aprobando y dirigiendo sus miembros a organizaciones tales como, el concilio mundial de Iglesia y los Masones.
  • Estimulando a la mafia Irlandesa en su respaldo en la guerra del noreste de Irlanda y la mafia italiana en sostener los sindicatos criminales.
  • Respaldando a las Naciones Unidas (quienes desvirtuan la paz en los Estados Unidos y en el extranjero).
  • Influenciando el Congreso para que legisle por un solo gobierno en el mundo. (Por la interdependencia, opuesta directamente a la Constitución Americana) .
  • Donaciones del Papa a organizaciones políticas y sociales y causas, mientras que en comunidades religiosas no se preocupan por los enfermos y ancianos.

Valor para irse

Mientras que mi salud continuaba fallando, yo pude ver que mi iglesia estaba perdiendo sus miembros espirituales.  Mi parálisis parcial estaba en progreso.  Esto fue en verdad una difícil tarea caminar con muletas.  Considerando la seriedad de mi situación, yo consideré profundamente el consejo de un sacerdote, “Si tu tienes una mala inversión; ¿por qué continuar con ello?”  Yo observé como otros se ajustaban después de haberse ido.  Muchos de ellos también dejaron la iglesia.  Me preocupaba que al yo romper los votos, también esto significaría la muerte espiritual para mí.

Finalmente, en agosto de 1973, yo me fui, pero me mantuve en la iglesia, estudiando las Escrituras y comparando  diferentes iglesias y cultos.  Me preocupaba Roma y tenía la esperanza de que en alguna manera yo pudiera tneer una pequeña parte en el cambio dentro de ella.  Mientras más estudiaba, más claramente podía ver las diferencias radicales entre mi iglesia y las verdades fundamentales de la Palabra escrita de Dios.

El Espíritu Santo comenzó a trabajar en mi pensamiento mientras yo escuchaba programas cristianso leyendo tratados, y reuniéndome con mis hermanas Bautistas.  Mientras tanto, yo tenía tres compromisos a la semana con mi quiropráctico, un católico alejado, quien buscaba la verdad.  Cuando le dejé saber a él mi posición pasada como “una muestra religiosa”, y consejra en las escuelas parroquiales, las sesiones se convirtieron en la lectura y comparasión de las Biblias junto al tratamiento.  Yo supe que este hombre sincero, había estado estudiando con los Testigos de Jehová por dos años y que su interés era hablar sobre ello.  Él estaba interesado en darle a sus dos hijas adolescentes un mejor ejemplo y exponerlas a la Palabra de Dios, algo que la escuela católica no estaba proveyendo.

Devuelta a la Verdad Bíblica

Como resultó, el nunca se unió a ellos.  Él aceptó una invitación para ir a la iglesia de mi hermano para un programa especial, luego el próximo domingo regresó para el servicio regular, el cual alabó contínamente con mucha satisfacción.  Luego otro de sus pacientes lo invitó para una iglesia donde Bart Brewer, un ex-sacerdote de la Misión para Católicos, era el orador principal.  Él me trajo literatura de la Misión para Católicos luego mandé a pedir más.  En unos días este ex-sacerdote y otros caballeros me visitaron trayendo la Palabra de Dios, muy pronto hicieron contacto conmigo para orientarme de cómo confiar en el Señor Jesucristo y Su Palabra en vez de permancer en una iglesia que fallaba en enseñar la Biblia.

El dolor que yo experimentaba al sentarme por algún periodo de tiempo me evitaba asistir a los servicios.  También, como miembro de dos grupos conservadores combatiendo el comunismo yo estaba indesisa en asistir a una iglesia cualquiera por miedo de asistir a una que fuera liberal.  Pero esa semana el Espíritu Santo obró y yo acepté ser llevada a la capilla de “Mission Valley Cathedral” donde el pastor Jim Mader fielmente enseña las Escrituras.  su predicación enfatiza la necesidad de un cristiano que ha nacido de nuevo, el nacimiento virginal, la deidad de Crsito que era Dios y hombre que vino a la tierra y nació de una virgen vivió una vida impecable, fue crucificado y murió en una cruz completando el sacrificio por hombre pecador, se levantó de entre los muertos y que Él pronto regresará para tomar a todos los que le han recibido a la gloria, y juzgar a todos los que le han rechazado, ya que “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).  Dios ha provisto un regalo que “es vida eterna a través del Señor Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 6:23).

Por Ultimo, la Salvación

Cuando Sam (ex-católico) y María Manciono oraron por mí y me testificaron concerniente a estas verdades, yo recordé haber oido a mi madre hablar de ellos y en la iglesia Bautista muchos años antes.  El siguiente domingo, yo levanté la mano indicando que yo quería aceptar al Señor Jesucristo como mi Salvador personal.  El pastor Mader luego me visitó y oró por mí, en mi apartamento, durante la semana.  Expresando mi deseo de renunciar al catolicismo, le pedí a dios que me perdonara todos mis pecados y recibí al Señor Jesucristo como mi Señor personal y Salvador.  Ese día en septiembre de 1976, yo encontré una paz que la Iglesia Católica nunca me había dado y que no puede dar.

Ahora tengo una alegría que tan sólo en Jesucristo se puede encontrar, y en Él solamente.  Él ha satisfecho mi alma, algo que veinticuatro años en el convento, votos, sacrificios, misas, rosarios, ofrendándome, procesones, santos , tradiciones tontas (adaptadas de las prácticas paganas), debates teológicos confundidos, y un sistema religioso controlado que nunca se pudieron dar.  Es la Palabra escrita de Dios que me ha enseñado el camino, no el catolicismo Romano.

Algunos dirán que esos añor fueron una pérdida de tiempo o que yo me sentía amargada por todas las privaciones en un sistema religioso falso.  Yo puedo decir, honestamente, que no siento la más mínima amargura ni considero un momento como pérdida de tiempo.  Yo sé que Dios ha tenido un propósito en permitirlo.  Yo sé, sin embargo que me siento triste por los católicos romanos (especialemente los religiosos) porque ellos no estudian consecuentemente y ellos interpretan la Biblia incorrectamente y no conocen la Salvación bíblica.

Rebosante de alegría por el amor de Jesús para mí, mis agradecimiento y alabanzas están siempre delante de Él.  Yo me las arreglo a pesar de que mi salud no es buena.  Yo sé que el Señor Jesucristo me mantiene cerca de Él, porque este es el deseo de mi corazón.  Yo también oro or ti que lees mi historia que seas tocado por el Espíritu Santo, que puedas sentir hambre y sed por su grandeza cuando estudies, creas y obedezcas la Biblia.